
El P. José Kentenich fue el sacerdote
fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Nació el 18 de Noviembre de
1885, en Gymnich, cerca de Colonia y falleció 83 años más tarde, el 15 de
Septiembre de 1963.
Su carisma es Mariano: nuestra Virgen como
la educadora y Madre de una “nueva persona”, que es libre, apostólica y
profundamente unida a Jesús.
Cuando las turbulencias de nuestro tiempo
reclaman una espiritualidad más profunda, una comunidad más solidaria y una más
clara definición en el sentido de nuestras vidas, nos asemejamos al “hijo
pródigo” que anhela el retorno a la casa de su bondadoso Padre. La vida y obra
del Padre Kentenich estuvieron dedicadas a la formación “del nuevo hombre para
la nueva comunidad”, que pudiera por sí mismo y en plena libertad iniciar ese
tan necesitado retorno a la casa del Padre celestial. El camino por él marcado
era el amor a María, para llegar a Cristo, la Vida de este mundo.
Tan sólo tenía José Kentenich nueve años
cuando se consagró totalmente a Ella, y durante sus estudios de teología como
seminarista, encontró en la Madre de Dios la respuesta a sus muchos
cuestionamientos, dudas y conflictos.
Fue con María con quien hizo la Alianza de Amor junto con sus jóvenes
alumnos en la pequeña Capilla de Schoenstatt, pidiéndole que se hiciera dueña
de ese lugar para Ella y su obra.
Durante el régimen Nazi en Alemania, el P.
Kentenich y su movimiento fueron
sospechados por las autoridades. Esto llevó finalmente a su detención e
interrogatorio por la Gestapo acusado de “traición” al Estado Nazi.
Posteriormente fue internado en el campo de concentración de Dachau donde
permaneció detenido durante tres años y medio y donde debió acudir muchas veces
a la protección y ayuda de la Madre de Dios para soportar el horror, el sufrimiento
y la miseria que debió presenciar. Luego de la liberación de Dachau por los
Aliados, el P. Kentenich regresó a Schoenstatt donde dedicó su esfuerzo y
trabajo a la creación de la Familia de Schoenstatt en todo el mundo.
Con un pasaporte diplomático extendido por
el Vaticano, viajó a Sudáfrica, los estados Unidos y Latino América. Fue
durante este período de sus viajes que el Movimiento de Schoenstatt por él
creado fue examinado por las autoridades de la Iglesia, revisión deseada por el
P. Kentenich. La Visitación fue exitosa. Sin embargo se hicieron algunos
comentarios críticos sobre aspectos que el Padre José Kentenich consideraba
esenciales y que no pudo ignorar. Esto dio lugar a la preparación de una larga
carta en respuesta al resultado de la Visitación. Durante la noche del 31 de
Mayo de 1949 él depositó esa carta en el altar del Santuario de Bellavista en
Chile. Esta carta fue el comienzo de su exilio. La carta del 31 de Mayo fue
recibida por los Obispos alemanes con gran criticismo. Tanto que el P.
Kentenich fue removido de su Movimiento y enviado a Milwaukee, en los Estados
Unidos, donde permaneció durante 14 largos años hasta su rehabilitación por el
Papa Pablo VI en una audiencia especial. En la cumbre de su conflicto con la
Iglesia, el P. Kentenich expresó el deseo, posteriormente cumplido, de que las
palabras “Dilexit Ecclesiam” (“Amó a la Iglesia”), fueran escritas en su
sepultura. Los 14 años en Milwaukee, separado del Movimiento que fue la obra de
su vida, fueron prueba suficiente de este amor. Los tres últimos años de su
vida, desde el final del exilio en 1965, dedicó su tiempo y energía a la
consolidación del Movimiento de Schoenstatt a nivel mundial. El 10 de Febrero
de 1975 se abrió el proceso de beatificación del Padre José Kentenich.
En el Padre Kentenich estamos frente a
alguien que experimentó un llamado del Dios Vivo, y por eso descubre él su
vocación de fundador de un movimiento de educación y educadores, que quiere
contribuir a la formación de un nuevo tipo de hombre y de comunidad como un
aporte en un momento crucial de la historia.