Mario Hiriart (1931 - 1964), Chile
Donde cielo y tierra se unen - Vida Laical Excepcional
 
  
Mario Hiriart conoció Schoenstatt como estudiante; poco a poco la espiritualidad schoenstattiana comenzó a transformar radicalmente su vida y su carácter. Como ingeniero y después como profesor universitario, se sintió llamado a vivir un cristianismo radical y a unir trabajo, fe, compromiso apostólico, esparcimiento y oración de manera orgánica. Como promotor de una singular espiritualidad laical típicamente schoenstattiana, decidió unirse al Instituto de los Hermanos de María: quería dedicar todo su tiempo, fuerzas y talento para hacerlo presente y palpable a Dios en medio del mundo contemporáneo, marcado por el ritmo y las leyes impuestas por la industria, la investigación y los avances tecnológicos. En sus clases, en su apostolado entre los jóvenes y en sus reflexiones personales acentuó una comprensión más profunda y una respuesta convincente a los desafíos que enfrentan los laicos cristianos en un mundo cada vez más secularizado. Al mismo tiempo creció en una profunda relación personal con Jesús, a quien ofreció su vida como un cáliz vivo, a semejanza de María.  Jesús María Pagán, un shoenstattiano de Puerto Rico, íntimo colaborador del Padre Kentenich en Milwaukee visitó a Mario a diario durante su enfermedad terminal, Cancer. En esos últimos días, Jesús María Pagán decía que uno de los sueños comunes de ambos era una América unida dedicada a María y con un santuario en cada ciudad, en cada pueblo y que ellos le habían prometido a la Virgen que toda América pertenecería y seria encendida en amor a Dios mediante la Alianza de Amor. A los 33 años,  Mario Hiriart aceptó su cáncer terminal como una última posibilidad de darlo todo por el cielo y la tierra.
Mario murió a las 5;30 am del día 15 de Julio de 1965. El día anterior se había ofrecido como una de las piedras de fundación del Santuario en Waukesha y por la victoria final del Padre Fundador.
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